Llegan momentos de incertidumbre económica, ya que en muchos de los casos de desempleo, no sabemos cuándo vamos a poder volver a generar ingresos. Aunque es posible que podamos cobrar durante unos meses el subsidio de desempleo, o incluso que hayamos cobrado una indemnización, hay que prevenir una posible bajada de nuestro poder adquisitivo. Para poder mejorar esta situación podemos generar unos ingresos extras o realizar un ahorro.
Podemos cambiar nuestros hábitos de consumo para obtener un ahorro en nuestra cuenta de gastos. Quizá sea este un excelente momento para inculcarnos el hábito del ahorro que, todos sabemos, es muy útil para momentos de vacas flacas.
No sólo se trata de guardar en una hucha o en una cuenta aparte una cantidad fija todos los meses, aunque eso está muy bien. Sino que se trata más bien de indagar de qué manera podemos ahorrar un dinero cada mes.
Posiblemente es el apartado que menos podemos variar, ya que se trata, como su nombre indica de gastos fijos que varían poco. Dentro de estos gastos incluimos la hipoteca o el alquiler, los gastos de suministros (agua, luz, gas, etc.), y otros pagos que suelen venir a nuestra cuenta bancaria, tales como subscripciones, gimnasio, etc.
¿Cómo podemos disminuir esos gastos fijos?
Ahorro energético:
Procurar apagar las luces al salir de una estancia.
Cerrar el grifo o no abrirlo más de lo necesario. La ducha debe ser lo más breve posible y si se dispone de él, utilizar el mecanismo de la cisterna para media carga cuando sea suficiente.
Disminuir la temperatura hasta los 20-21º del termostato de la calefacción, o aumentarla en el aire acondicionado hasta los 24-25º. Se trata en ambos casos de lograr una temperatura confortable, no de andar en camiseta por la casa; siempre es mejor ponerse un jersey y unos calcetines a acabar pagando mucho más al cabo del año.
Ahorro en comunicaciones:
Ahorro en seguros:
Ahorro en la hipoteca:
Este es el punto más difícil de variar. Pero hay dos circunstancias en las que podemos disminuir la cuota mensual: negociando con nuestro banco o acogiéndonos al Plan del gobierno contra la crisis.
En el caso de tener serios problemas para pagar la cuota, podemos negociar con nuestro banco una disminución de la misma a cambio de una ampliación del plazo. Esta posibilidad siempre dependerá de las condiciones de nuestra hipoteca, de nuestro historial o de la flexibilidad de la entidad.
Aquí es donde podemos cambiar nuestros hábitos para lograr un descenso en nuestra cuenta de gastos. Dentro de estos gastos incluímos las compras en el supermercado (alimentos, productos del hogar, bebidas, etc.), los gastos de transporte y otros gastos de bolsillo.
Ahorro en el Súper:
¿Estamos comprando en el mejor establecimiento? Deberíamos comparar nuestra lista de la compra en el establecimiento habitual con la de algún otro de las proximidades. Las diferencias de precios en productos de marca pueden variar, pero si nos decantamos por productos de marcas blancas, entonces sí podemos aumentar nuestro ahorro.
Austeridad en el carro de la compra. Esto supone limitarse a comprar lo que necesitamos. Los establecimientos utilizan técnicas de márketing para proponernos compras atractivas e impulsivas que aumentan sin duda el gasto. Otra medida interesante es comprar el tamaño adecuado a cada caso: si la fecha de caducidad, el sistema de envasado y el tipo de producto lo permite, normalmente a mayor tamaño, más ahorro. En muchos establecimientos incorporan a la etiqueta de precio de la estantería el precio/Kg, lo que nos va a permitir observar qué tamaño nos interesa más.
Cambiar nuestros hábitos alimenticios. Ahora es un buen momento, ya que disponemos de más tiempo, de variar nuestros hábitos alimenticios, eliminando de nuestra dieta los alimentos precocinados, que, además de ser menos saludables, encarecen nuestro carro de la compra. Si cocinamos nosotros nos vamos a ahorrar comprando los productos frescos y nos vamos a divertir en el proceso. Asimismo, aumentando la ingesta de verduras e hidratos de carbono respecto a la cantidad de carne, vamos a mejorar nuestra salud y a ahorrarnos un dinero, pues la carne es normalemnte más cara.
Seleccionar los productos de precio variable; sobretodo en el pescado y en las verduras y hortalizas, el precio puede variar mucho de una semana para otra. Por eso debemos escoger lo que compramos cuando el precio esté más bajo.
Ahorro en el transporte:
Un simple cambio en nuestro hábito de conducción nos va a ahorrar dinero: evitar acelerones bruscos, aprovechar al inercia del vehículo, anticiparnos a la parada evitando las frenadas bruscas, etc. Una conducción más pausada y un poco más lenta va a bajar el consumo del vehículo, mejorando su rendimiento, evitando averías y aumentando nuestra seguridad.
Substituir el transporte privado por el público. En muchas ocasiones podemos organizarnos para utilizar el transporte público que es mucho más económico que el privado -sobretodo si vamos sólos-. En el caso de moverse por la ciudad, el metro o el bus son alternativas muy interesantes, ya que nos evitaremos el problema y el coste añadido del aparcamiento en una zona azul o en un párking.
Realizar un correcto mantenimiento del vehículo, dedicándole un poco de tiempo, nos va a suponer un ahorro en combustible y en averías. Vigilar el nivel y los plazos del cambio de aceite, revisar las presiones de los neumáticos, son esas pequeñas cosas que podemos hacer nosotros de vez en cuando.
Seguir las normas de circulación, además de mejorar nuestra seguridad y la de los demás, va a suponer un ahorro si no nos ponen multas. No sólo hay que cumplir el límite de velocidad dónde sabemos que hay un radar, ya que a veces hay radares móviles o podemos cruzarnos con un vehículo camuflado de la policía de carretera.
Caminar o usar la bicicleta, son alternativas muy económicas. Ahora tenemos tiempo libre y podemos dedicarlo a pasear que es mucho más sano y supone un ahorro respecto a coger el coche.
Ahorro en tabaco:
Si fumas ya tienes una ligera idea de lo que cuesta a tu bolsillo. Quizá sea un buen momento para dejar de fumar. Recomendamos la lectura de "Dejar de fumar es fácil si sabes cómo" realmente funciona, lo hemos comprobado.
Disminuye tu consumo; es factible limitar el número de cigarrillos al día, ya que muchos de los que nos fumamos no son necesarios, ni siquiera por necesidad de nicotina en el cuerpo. Ponte una cantidad diaria máxima, entre 5 y 7 cigarrillos y oblígate a cumplirla. Esto es más llevadero que dejar de fumar y supone un gran ahorro si ahora estás fumando muchas más cantidad.
Cambia de marca. Visita tu estanco y compara el precio del tabaco que te gusta con otros más económicos; seguramente puedes encontrar una de esa marcas que te gustarán igual y te ahorrarás una cantidad mensual importante.
No compres en grandes cantidades. Está comprobado que si tienes más tabaco fumas más; por eso comprar cartones no es muy recomendable. Muchas veces si te queda poco tabaco te autolimitas para no ir a comprar; eso es ahorro.
Ahorro en ocio:
Si tienes la costumbre de salir, ya sea a tomar copas o al cine, ahora es el momento de cambiarla. Puedes quedar en casa con los amigos, jugar a juegos de mesa o cantar con un karaoke. De todos es sabido la diferencia de precio entre tomar una copa en una discoteca a tomarla en casa. Puedes hacer que cada uno de los invitados traiga algo y entre todos montar un buen "guateque".
Evita comprar revistas o prensa. Si dispones de Internet puedes leer la prensa a diario gratis y de paso colaboras en el medio ambiente.
Bórrate de Canal Plus. Es un gasto innecesario y poco rentable. Está bien si te sobra el dinero, pero en este caso es uno de esos gastos prescindibles. Si te aburre la programación de la televisión gratuíta, revisa tu videoteca, seguro que puedes rescatar muchas de aquellas películas que tanto te gustaron. Si no, siempre puedes alquilar una en el videoclub, o pedírsela a los amigos, devolviéndola luego, eso sí.
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www.esfacil.espasa.com/dejarfumar.htm
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